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El desempleo, un problema irredento

Jueves, Junio 10th, 2010

No importa que en el país haya millones de desempleados o sub empleados. Eso tiene poca importancia para el ministro de Seguridad social quien habla de una cifra superior a dos millones de empleos nuevos, con seguridad social y todas las garantías que puedan existir. El único problema que ven los desempleados es saben en donde están ya que los sectores sindicales y gremiales no lo ven de esa forma. Aquí se puede aplicar aquel adagio popular de que “una cosa piensa el burro y otra el que lo está enjalmando”. El ministro de la Protección Social, rechazó las críticas de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), según las cuales la política del Gobierno en materia de lucha contra el desempleo es un fracaso. El funcionario cree que no es así a pesar que estamos en el primer lugar de desempleo en América. El gerente del banco de la república cree que para donde vamos mal. “No habrá empleo sin crecimiento económico” y crecimiento económico significa, en términos entendibles, “que la gente tenga dinero como comprar” El funcionario del gobierno sostuvo que el tema debe ser analizado en contexto y perspectiva, (?¿?¿) y no como una fotografía a partir de la cifra revelada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), “hay que meterle maquillaje para que dé la impresión que todo está muy bien y vamos rumbo al paraíso terrenal”. El ministro le echo la culpa a “la difícil situación económica mundial generó una crisis de desempleo en todo el planeta”, pero que el gobierno actual lo hizo todo a la perfección.

El sector privado piensa diferente, Un punto de vista imposible de fusionar con el del gobierno. “En Colombia está generando empleo sin seguridad social”, advirtió el Presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif, Sergio Clavijo. “Cerca del 60 por ciento de los puestos que se crean no paga ni salud ni cotizan para pensión. La situación es muy preocupante por su alto impacto social en el tema de seguridad social. La gran mayoría de colombianos solamente encuentran trabajo en el sector informal del país. El empleo en Colombia se mantendrá por el orden del 12 por ciento en lo que resta del presente año debido a factores estructurales”. Anif consideró que el próximo presidente tendrá la tarea de desarrollar una reforma a fondo para superar los problemas en materia de generación de empleo. Esta reforma no implica simplemente “flexibilizar el Salario”. Eso fue uno de los errores crasos del gobierno de Uribe, “obligar a los pobres a aportar al mejoramiento de los poderes económicos, pero sin que exista una contrapartida. La ley del embudo”.

El Dane informó que al cierre de abril la tasa de desempleo se ubicó en el 12.2 por ciento con cerca de 2.7 millones de colombianos que se encuentran varados. La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, asegura que no son 2 millones 688 mil los desempleados que hay en el país sino cerca de 3 millones de colombianos. Tarcisio Mora, Presidente de la CUT, aseguró que la fórmula utilizada para contabilizar el desempleo en el país solo tiene en cuenta 19 ciudades y no contempla entre sus cifras el subempleo. “En los semáforos hay mucho empleo”. Las cuentas del DANE pretenden beneficiar el modelo económico del país, concentración económica al máximo en unas pocas familias y esconder esa brecha que hay entre pobres y ricos. Julio Roberto Gómez de la CGT reiteró que la única forma de incrementar el empleo en el país y sacar a flote la economía aumentando el salario mínimo que es el que logra que haya flujo de dinero. “La informalidad laboral llega al 58 por ciento de los trabajadores y la empresarial al 41,1 por ciento. Pero hay casos más críticos. En las microempresas, la informalidad sobrepasa el 46 por ciento. En Bogotá, donde se ubica una cuarta parte del total de empresas del país, la informalidad también afecta a una gran parte de las empresas y se estima que llega al 36 por ciento”. En el rebusque se ven obligados a vivir 6 millones 972 mil seres humanos de carne y hueso que son tratados por el Estado como simples estadísticas. El número de personas desempleadas es de dos millones 668 mil, con un incremento de 123 mil nuevos colombianos que están sin trabajo. (Tres millones). La tasa de ocupación en el mes analizado se ubicó en 55,4%.

Los medios de comunicación publican que, “a pesar de que el país tuvo una fase de expansión económica durante 2003 y 2007, la tasa de desempleo nunca se redujo de dos dígitos y la informalidad -que con la crisis de la segunda mitad de los 90 ya venía subiendo- siguió elevándose en los dos últimos años. A la alarmante tasa de desempleo en Colombia, se suman indicadores menos alentadores sobre la pobreza. Según últimos los datos oficiales de la Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep), en Colombia más del 46% de la personas vive en condiciones de pobreza y el 17% está en la calle, es decir, 20.5 millones de colombianos son pobres y 7.9, indigentes. En las áreas rurales son aún más dramáticas. El 80% de los habitantes de esas zonas son pobres y 46% están en condición de indigencia, lo que para los estudios y realistas, “la brecha de pobreza entre lo urbano y lo rural sigue ampliándose”. ¿Quiénes dicen la verdad? ¿Por miedo a que nos tilden de subversivos o terroristas seguiremos aplaudiendo?

Los peores días están por venir

Sábado, Febrero 6th, 2010

 

Colombia será más pobre por culpa del déficit fiscal y el dudoso manejo económico y social a que nos tienen sometidos desde hace cerca de 8 años. Las proyecciones del gobierno no se parecen ni  remotamente a lo que el país necesita. “La situación social del país podría ser dramática sí el déficit del Gobierno supera el 5 por ciento y el del sector público llega al 4 por ciento”, como lo han proyectado analistas, es la gran verdad vista lejos de maquillajes politiqueros que buscan darle imagen de perfección a la gestión de Álvaro Uribe. El gobierno, aunque parezca duro e injusto, fracasó ruidosamente y el país no evolucionó para mejorar. Las soluciones no llegaron porque se dio importancia capital a justificar los desatinos y desafueros del gobierno, que a urgir su corrección en beneficio general de todos los colombianos, no solo de una limitadísima elite cruel e insensata.

 

 

El ex rector de la Universidad Nacional y profesor de economía, Ricardo Mosquera, explicó que esta situación, “va a provocar un fuerte incremento en la pobreza, problemas de inseguridad y merma en la inversión de todos los programas sociales. Los colombianos nos tenemos que preparar para mayores tasas de desempleo si se siguen aplicando las mismas políticas de Uribe. El desempleo podría llegar hasta el 14 por ciento en los próximos días y un 60 por ciento al finalizar el año. La situación es para analizarla con detenimiento y cuidado, no para crear polémicas estériles pretendiendo defender algo que ha se sabe que si no funcionó en siete años, no operará en el futuro”. El profesor universitario invita al gobierno, en otras palabras “a bajarse de la nube en que se subió y poner las patas en el suelo”. El país y sus gentes no están para que se siga ensayando con ellos hasta donde pueden aguantar hambre.

 

 

El erudito en economía, Eduardo Sarmiento, afirmó que, “el panorama para el presente año no es el mejor. Con un mayor incremento del déficit fiscal, el Gobierno no tiene otro camino que recortar inversiones en infraestructura vial, salud, educación y vivienda. El tema se debe manejar con mucho cuidado y tino por parte del equipo económico del Gobierno.” El déficit tiene su origen en castos inoficiosos, extravagantes, improvisados, discriminatorios y que no dejarán resultados económicos ni sociales”. Hay errores de concepción y aplicación muy graves, siendo el primero de ellos pretender tapar la realidad del devenir colombiano.

 

 

Los problemas de Colombia no son solo en materia de empleo y pobreza creciente en forma inatajable. Eso encadena otros aspectos no menos importantes.  Las organizaciones sociales advierten que, “se dispararon los índices de homicidios en siete ciudades del país, como consecuencia de aumento de la violencia urbana. Medellín encabeza la cifra de muertos con casi 200 en el primer mes del año”, como en la peor de las épocas, cuando los grandes carteles de la droga buscaban apoderarse del país. “Las disputas de los nuevos grupos paramilitares nacidos de los frustrados procesos de desmovilización de autodefensas y el fortalecimiento de algunos frentes de organizaciones guerrilleras, han impactado en las zonas urbanas donde se dispararon los casos de amenazas, secuestros, extorsiones y asesinatos. El Gobierno le está echándole gasolina al fuego con propuestas como red de informantes en universidad o invitar a la población civil a involucrarse en una confrontación donde ha fracasado estruendosamente la solución militar…” La Defensoría del Pueblo pidió a las autoridades “enfrentar las causas reales del problema colombiano con urgencia para evitar graves consecuencias presentes y futuras”.

 

 

El gerente del Banco de la república insinuó que la tasa nacional de desempleo continuará aumentando este año en Colombia como consecuencia del pobre crecimiento económico del país. Ha sido estimado para el 2010 entre el 2 y el 3 por ciento. Uribe consideró que con un crecimiento del PIB como el esperado, es imposible reducir la alta desocupación que afecta a los colombianos pero eso es cierto. Así Uribe diga que no, es el origen de todos los males del país, particularmente el hambre y la violencia, es el desempleo para el que no hay políticas masivas y reales. El año pasado la tasa de desempleo subió al 12 por ciento y eso no es bueno en ninguna parte. No se puede pensar ni lejanamente que puedan ser políticas para continuaren el tiempo. Conclusión: “Los perores días están por venir con las políticas de Uribe”.

Se dañó un gran negocio: La salud

Miércoles, Febrero 3rd, 2010

 

Indudablemente el pueblo es superior a sus dirigentes. La afirmación quedo comprobada en que la población médica del país estuvo por encima de los gobernantes Álvaro Uribe y su ministro de Protección. Solo se requirió la solidaridad. El presidente de la Academia Nacional de Medicina, Gustavo Malangón, reveló que se llegó a un acuerdo con el gobierno para “reversar” el decreto de emergencia social estableciendo sanciones económicas hasta de 50 salarios mínimos mensuales a los médicos u odontólogos que llegasen a formular por fuera del POS establecido. “Los médicos podrán salirse del protocolo impuesto por el gobierno y los estándares  que le quiso dar el carácter infalible y obligatorio cumplimiento serán solo puntos de referencia para su ejercicio profesional. Desaparece la camisa de fuerza que se les quiso imponer en gobierno. Como es cuestión lógica y natural, “un medico está en libertad de salirse de ese protocolo, pero lo debe justificar ante sus pares. Esas sanciones las va a determinar el Tribunal de Ética Medica y no necesariamente serán sanciones económicas, sino sanciones que están previstas como atribución de esos tribunales, puede ser la suspensión del ejercicio profesional por un tiempo, llamadas de atención privadas o públicas”.

 

Como la canción. Jalisco nunca pierde y cuando pierde arrebata, el ministro de Protección Social,  hizo que muchos millones de colombianos  soltaran la risa al afirme que “no se trata de un “reversazo”, sino de la determinación del gobierno de respetar la autonomía médica y que sean ellos que determinen si es justo el tratamiento que recete el profesional de la salud. La propuesta del gobierno es que sea la Academia  de Medicina y las mismas sociedades las que puedan identificar, en aquellos casos en los cuales la evidencia sea incontrovertible, puedan ellos en su libertad decidir si unos estándares son obligatorios o no para los médicos”. La posición de los médicos, la tomó el ministro como una oferta del gobierno cuando no se dio cuenta que no  tenia para donde más coger, cuando había perdido la jugada.

 

Los gerentes de los hospitales públicos de Bogotá anunciaron que las medidas de Uribe y su ministro afectarán los logros de la red pública hospitalaria de Bogotá que anualmente realizan cerca de 15 millones de atenciones en servicios salud, con al menos 200 mil urgencias, 30 mil partos, 314 mil atenciones por gratuidad en salud y un millón de remisiones a especialistas. (Este sería el reflejo de lo que ocurriría en el país). En cuanto a su sostenibilidad económica, la red pública hospitalaria, señalaron,  en los departamentos financieros “reposa un alto número de pagarés y letras  de cambio que son el más autentico  indicador del más alto grado de pobreza de nuestra población.  Es imposible pretender que estas personas que no han pagado en el pasado, porque no tienen nada de nada, lo que mas abunda en ellos es el hambre, puedan pagar de su bolsillo los servicios que no están contemplados en el Plan Obligatorio de Salud, convertidos ahora, por gracia de los decretos de Uribe y su ministro, en prestaciones excepcionales”.

 

El Personero de Cali y actual presidente de la Federación Nacional de Personeros de Colombia liderará un proceso ciudadano en procurá de la revocatoria de los decretos de emergencia social expedidos por el Ministerio de la Protección Social, que según afirmó, “más allá de regular, restringen el derecho fundamental a la salud de todos los colombianos. Las medidas recientemente expedidas en el marco del Estado de Emergencia Social, son totalmente inconvenientes y ponen en riesgo su vida de millones de seres humanos si no cuentan con los recursos para hacerlo. Es inconstitucional el decreto que somete a los enfermos a disponer de su patrimonio, sus cesantías y ahorros para pagar los costos de su atención médica. Aunque el Decreto 128 de 2010 señala la creación del Fondo de Prestaciones Excepcionales en Salud, Fonpres, para cofinanciar a las personas que no tengan suficiente capacidad de pago los recursos son finitos y sólo podrían cubrir hasta determinada cuantía. Cientos o hasta miles de colombianos de escasos recursos pueden perder hasta su vida por no tener acceso oportuno, de calidad y eficiente, a los servicios de salud que requieren, por lo que en la próxima audiencia pública que convoque la Corte Constitucional para analizar la legalidad de las normas expedidas en desarrollo de la Emergencia Social, solicitaré que se declare inconstitucional esta inconveniente reglamentación”, precisó el Personero de Cali.

 

La emergencia social simplemente es un esfuerzo del presidente Álvaro Uribe y su ministro para conservar intacto un negocio monetario y que no quieren aceptar que fue u gran negocio que se daño. Los colombianos no se van a aguantar ese fuetazo en las costillas. ¿Cuántos billones de pesos se habían presupuestado como ganancias logradas de las multas a los médicos por recetarle al paciente los medicamentos que necesitaba y que por aquello de la “coima” que pagan los laboratorios no estaban en el Pos? ¿Cuántos billones por la ruina de muchas personas humildes, a quienes les habría tocado que vender sus bienes para pagar una obligación social del Estado Colombiano, tenían computados? Con Uribe la cosa es jodida porque no piensa sino cuantas ganancias deja tal o cual idea, el ser humano como tal, le importa un carajo.

Con Uribe no habrá TLC

Viernes, Enero 22nd, 2010

 

El tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados Unidos, no es una prioridad para el Presidente, Barack Obama. En el congreso aparece en una lista de posibles realizaciones ubicadas en un segundo o tercer plano. El presidente Álvaro Uribe ha realizado ofensiva diplomática para conseguir ‘revivirlo’ pero son hechos considerados por algunos observadores internacionales, “como un esfuerzo infructuoso… Mientras Uribe sea el mandatario colombino no es muy improbable que avance el tratado para su ratificación en el congreso… Tres años lleva de estar ‘congelado’ en el Legislativo de ese país y Obama culminará su mandato y no pasará de ahí… en Colombia tienen que darse cuenta que se trata de una realidad política. Barack Obama no quiere a Álvaro Uribe el gran amigo y seguidor de Bush, su  contrincante político a quien logró derrotar,  y por sus cosas no está dispuesto a darle un respiro…”. El resto es someter al pueblo colombiano a una masturbación mental.

 

“A pesar de la expectativa del Gobierno colombiano, en Washington hay muchas voces pesimistas sobre el futuro del Tratado, especialmente entre los círculos empresariales”. Entre esa gente, bien influyente, existe la certeza que el 2010 será otro año perdido para el TLC por motivos políticos. A Uribe le tocará que seguir perdiendo, así su embajadora en el país del norte insista en el toque de campanas y aleluyas, de que ahora sí,  cada dos o tres meses. “Desgraciadamente no creo que sea aprobado este año”, pronosticó ayer Chuck Dittrich, uno de los directivos del Consejo Nacional de Comercio Exterior (NFTC). El Tratado enfrenta una muy fuerte oposición del movimiento sindicalista de EE.UU., liderado por la AFL-CIO, una de las organizaciones que respaldó a Barack Obama en su campaña por la Presidencia de ese país. El problema para Uribe es que en ese país se respetan los compromisos entre políticos y bases electorales. Es una de las grandes diferencias con Colombia y Uribe nunca ha tratado de hablar con  los sindicalistas, los rehúye, le causa asco y malestar. En Colombia se sigue desconociendo al sindicalismo en forma sistemática, una prueba  de ellos, es la discusión del salario mínimo, donde las opiniones de las centrales obreras fueron descomidas en un 100×100 y se impuso el criterio de Uribe por sobre toda consideración.

 

El Tratado de Libre Comercio fue negociado por el Gobierno de George W. Bush, que lo firmó en noviembre de 2006, pero su entrada en vigor requiere ratificación legislativa. Los líderes demócratas lo han detenido, como con secuencia de las quejas sobre la violencia contra los sindicalistas, desconocimiento de sus criterios y sobre violaciones a los derechos humanos en Colombia. En estos aspectos que condicionan al TLC  ha habido avances por parte de Colombia, pero los norteamericanos creen que no son suficientes, ellos aspiran a que la clase obrera tenga en el país suramericano la misma importancia política, social y económica de los sindicalistas del norte. Para nadie es un secreto que en el gobierno de Uribe es cuando ha habido las grandes arremetidas contra los sindicalistas en Colombia al punto que casi los desaparece. Los grandes sindicatos los destruyó el gobierno de Uribe. Hubo momentos en que la palabra sindicalista para el gobierno y su sistema de propaganda, era sinónimo de subversivo, terrorista y obra del demonio. Esas son las cosas que no se olvidan ni aquí ni allá.

 

El gran argumento del presidente Uribe ha sido el de que “Colombia es el país líder en la lucha contra el narcotráfico; no hay razones para que ese Tratado se demore más”, pero, una cosa es el delito y otra muy diferente una actividad legal como el sindicalismo. Parece que los congresistas reconocen esta realidad y no admiten que sea revuelta con los condicionamientos del tratado que tiene que ver con el sindicalismo y los derechos humanos con los narcotraficantes y el delito. Ellos hacen una marcada diferencia y los ofende. Quien podría estar en mora de hacer un  profundo y concienzudo examen de conciencia es Uribe. “El sindicalismo de hace siete años para acá y los resultados logrados para mejorar, real, no virtual. Si la condición humana: Política, social y económica de los trabajadores es mejor o peor hoy y antes sin importar los avances en el narcotráfico que nada tiene que ver con este sector colombiano. Ya está probado que  los congresistas demócratas no le comen ni a las lamentaciones ni a las bravuconadas de Uribe. Una cosa es el narcotráfico y otra el sindicalismo o el Tratado de Libre Comercio. La realidad política es sencilla de entender: Mientras Uribe sea el presidente de Colombia, no hará tratado.

De culo para el despeñadero

Miércoles, Diciembre 2nd, 2009

Rumbo al despeñadero

 

¿Para dónde carajos  Uribe piensa llevar al país? La pregunta la hizo a un grupo de amigos, un veterano del periodismo en Santander. Desempleo que aumenta todos los meses sin control de ninguna naturaleza y sueldos mínimos que no le alcanzan a la gente para satisfacer necesidades  de existencia. El pueblo de Colombia está hambreado y el gobierno habla de teorías económicas que ya se probó, que en la realidad, no son verídicas, todo resulta al revés. Es falsa de toda falsedad, aquella apreciación, que concentrando la riqueza nacional en muy pocas manos, el 79 por ciento en 86 familias según el Banco Mundial, el empleo y el bienestar surgen a torrentes. La gran verdad: Uribe fracasó en el manejo económico del país, mientras que unos pocos se beneficiaron generosamente. Seguir con el mismo cuento y no tratar de girar hacia otros horizontes, sabiendo que lo desarrollado hasta el momento ha fracasado, es una simple idiotez. Sobre la tierra siempre han alguien en capacidad de hacerlo mejor que el que está.

 

Una de las causas del fuerte e incontrolado aumento en el número de desocupados, cifra que superó dos millones 500 mil, es la pérdida de trabajo de los jefes de hogar y la búsqueda de empleo, sin lograrlo, de los jóvenes y miembros de la misma familia para compensar esa situación. Uribe ha cometido  la ligereza de entregarle todo lo que le pide el poder económico, sin exigirle respuestas reales. ¿Quién entiende eso de que están creando nuevos cargos, pero el desempleo crece mes a mes? Es exactamente como aquel estudiante de bachillerato que todos los meses y al final del año lectivo pierde todas las materias, pero sus padres aseguran que es “muy buen estudiante”. El desempleo en Colombia no va a parar con presunciones ni discursos teóricos. Al finalizar octubre subió nacionalmente al 11,5 por ciento y nunca jamás volverá a bajar. Hace un año la desocupación estaba en el 10,1 por ciento. En las trece principales ciudades del país la situación es crítica, el desempleo en noviembre aumentó del once coma cinco al 12,4 por ciento. Eso se llama mal manejo, así de simple, sin arandelas ni lambonerías. Si hubiera sido una buen a gestión, la suerte de los colombianos no sería de tanta hambre y miseria. Una cuestión que no funciona ni sirve para nada, se desecha. Las justificaciones sobran ante el llanto de un niño porque su padre no le ha podido llevar comida, está desempleado y el gobierno sigue dando palos de ciego en materia económica.

 

Voceros de la Central Unitaria de Trabajadores  aseguraron que  ellos no creen en el embeleco de las estadísticas maquilladas de Uribe. “Nosotros nunca hemos confiando en las estadísticas, porque entendemos claramente que si tenemos cinco millones de colombianos en el exterior, eso significa que no hay trabajo para ellos en Colombia y se fueron, que si hay un 65 por ciento la población nacional en la informalidad se debe a lo mismo. No aparece en las estadísticas nada que demuestre esas personas son empleados”. El deterioro del mercado laboral es consecuencia de la profunda desaceleración de la economía y el menoscabo de actividades como la industria y el comercio. “Se debe elevar la calidad de vida de los colombianos, pues en la medida en que haya mejores ingresos, se dinamiza el aparato productivo y hay mayor empleo en el país”, lo afirmó la CUT. Hace unas semanas el premio Nóbel de la Economía, desde Barranquilla, en una reciente visita al país afirmó lo mismo. Se presume que ese señor, quien vino a dictar conferencias, sabe de estas cosas. El erudito se alarmó y pregunto cómo sobrevivían los colombianos de salario mínimo. Esto en la ciudad.

 

 

Ejecutivos del sector agrícola del país aseveraron que para el año 2010 crecerá el desempleo y que además el precio de los alimentos aumentará sustancialmente. Se vendrán las dos cosas a la vez, contrario a lo que pregona el gobierno para sus improvisaciones. “Este año se controló la inflación de alimentos a costa del productor agropecuario, reduciéndoles el precio a los productores y que adicionalmente esto genera menores niveles de empleo agrícola y pecuario”. Si seguimos con las teorías oficiales y no mejora sustancialmente el ingreso de los colombianos, “la caída de la rentabilidad y una menor inversión no las detendrá nadie, lo que limitará la oferta de alimentos y eventualmente pondría en peligro la seguridad alimentaria del país”. El despilfarro de dinero por parte del gobierno, el que se vio en el reciente escándalo de Agro Ingreso Seguro, no se puede repetir. El presidente de la Sociedad de Agricultores precisó que, “hay preocupación en el sector, porque este año Colombia tendrá un crecimiento negativo y que además su proyección para el 2010 es preocupante”. Cualquier otro colombiano, con sentido común, indudablemente lo hará mejor que Uribe.

 

Ni en el campo ni en la ciudad, el tiro les salió por la culata al presidente y su equipo económico. El manejo no ajusta positivamente a la realidad nacional. Mientras 86 familias quintuplican sus capitales, pero no crean empleo al ritmo que necesita el país, Colombia va para atrás. Crece como el bajo de las vacas, para abajo. Así lo afirman y lo sienten los propio los industriales, los comerciantes, los agricultores y los trabajadores entre otros. Los banqueros con los únicos que se sienten esplendorosamente. Esto va mal, muy mal y lo peor de todo, que con  sus ambigüedades y no hablar claro, no se sabe para donde carajos está llenado al país. Estamos a punto de una revuelta, al borde del despeñadero. Relacionemos lo sucios que han sido los políticos uribista para redondear.