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Propuesta peligrosa para la juventud

Viernes, Enero 29th, 2010

 Las últimas propuestas del presidente Uribe, cargadas de veneno y estupidez al máximo, han despertado un masivo rechazo cuando se relacionan con vincular a los jóvenes, no ligados al crimen, a los eventos de violencia en la ciudad de Medellín Es muy sencillo de entender la alarma ciudadana. “Es que Uribe ha hecho muchísimas –cagadas- que después pretender hacernos creen que son la solución de un Dios Terrenal puesto en la Casa de Nariño”. El diario El Colombiano de Medellín, dice que “la fatal propuesta de vinculara a los jóvenes y estudiantes a la crimen en calidad de informantes, podría dar lugar a un nuevo negocio de la violencia entre las distintas bandas criminales en Medellín… Los estudiantes, son fácilmente identificable en los barrios donde se vive el conflicto… aún si la red fuese integrada sólo por estudiantes mayores de 18 años, nos asalta el temor de que esta medida de recompensas, que otorgaría un pago de cien mil pesos mensuales a quien esté dispuesto a denunciar, se convierta en un foco más del escalamiento del conflicto”. Los profesionales del crimen que tienen en jaque el gobierno, lo estamos advirtiendo aquí, “una vez comience a operar estas redes, harían las matazones más grandes para quietarse del camino los posibles delatores”.

 

El Tribunal Internacional sobre la Infancia afectada por la Guerra y la Pobreza, de la Misión Diplomática Internacional Humanitaria Ruanda 1994, criticó la invitación del presidente a sus paisanos estudiantes delas Comunas. “La propuesta no sólo viola los principios del Derecho Internacional Humanitario sino varias convenciones de las Naciones Unidas sobre protección de los menores de edad… el gobierno pretende convertir a los menores en informantes de guerra, lo que automáticamente los lleva a ser objetivo militar de las contrapartes”. Las precisiones sobre la realidad nacional, las que parece no ve o no le interesa al presidente, “no es justo, en un país con cerca de cuatro millones de desplazados y donde se cree que hay por lo menos 14 mil menores reclutados a la fuerza como ‘niños soldados’ de los grupos ilegales”, el gobierno también reclute a los jóvenes, con cierto grado de sofisticación, por un mísero sueldo. El gobierno nacional no debe utilizar segmentos específicos de la población, como los jóvenes, en esas tareas del Estado.

 

La Federación de Estudiantes Universitarios anunció una protesta en Bogotá para rechazar la utilización de jóvenes como informantes. Los padres de familia califican como un “esperpento” la propuesta de convertir en informantes a sus hijos, advierten que acudirán a estrados judiciales para evitarlo. Directivo de la Confederación Nacional de Asociaciones indicaron que, “Semejante estupidez de propuesta y despropósito es poner a todos nuestros hijos y a los jóvenes en una situación de alto riesgo a su integridad y a su vida…” El alcalde de Medellín advirtió que no apoyará la participación de jóvenes estudiantes y menores de edad en redes de cooperantes ni de informantes de la fuerza pública… la alcaldía no permitirá que menores de edad participen en esas actividades de cooperación o información con la fuerza pública…” La Comisión colombiana de Juristas sostiene que “El derecho internacional humanitario no permite que la población civil cumpla funciones que le corresponden a las autoridades… Las Naciones Unidas ya ha hecho esta recomendación varias veces al Gobierno de Colombia, vincular menores a la guerra es un crimen reconocido internacionalmente… Estos grupos de informantes, por experiencia pasas se sabe terminaron en la conformación de grupos paramilitares”. “Estas redes generan riesgo para la población civil y queremos saber si el Presidente de la República va a asumir la responsabilidad penal de las personas que vayan a ser asesinadas por esa decisión…” Responsabilizarse es asumir en el pellejo propio el castigo que no se les puede aplicar a otros. ¿Volveremos a los orígenes de los paramilitares con las autodefensas campesinas, hoy en las ciudades con los “los paramilitares juveniles de Medellín?

 

Gente que recibe dinero por cumplir funciones de los organismos de seguridad son paramilitares y los propone crear en Medellín, Uribe, con los estudiantes. Las redes de informantes civiles están contempladas en la Política de Seguridad Democrática, implementada por Uribe cuando llegó al poder en 2002 y que ha sido desde entonces el eje de su gestión en la lucha contra las guerrillas con desmanes tan sórdidos y criminales como los “falsos Positivos”. Uribe, quien se fue para Suiza, con una larga cola de periodistas áulicos y serviles, los reunión en un sitio para que los suizos lo vieran ofrecerle una rueda de prensa para hablar sobre los problemas puntuales de Medellín, reculó y ahora hace afirmaciones de que solo estudiantes mayores de 18 años. En Medellín, los estudiantes, padres de familia, la Asociación de Institutores de Antioquia y los Defensores de Derechos Humanos se pronunciaron. Rechazaron enérgicamente la propuesta. Tienen la plena convicción, así el presidente y los candidatos uribistas a la presidencia digan que se trata de la panacea para la seguridad en la capital antiqueña, que no es así y por el contrario que pone en riesgo a los estudiantes, a sus familiares y a las propias instituciones educativas aprovechándose de la pobreza económica de los estudiantes y sus padres. Este tipo de reunión se extenderá por todo el país, porque como sucedió con los paramilitares, en poco tiempo estaría cubierto el país con armas para defender intereses políticos y económicos determinados. La experiencia es madre de la ciencia. Eso es simplemente atizar la violencia. No olvidar los “falsos positivos” en donde se mataban inocentes por una recompensa.

Origen del crimen en Colombia

Lunes, Diciembre 14th, 2009

En el país el gobierno puede poner un policía o un soldado en cada esquina, pero la violencia en los campos y ciudades no cesará. No es esa la solución. El presidente de la república esta totalmente despistado y seguirá estándolo mientras no entre en razón y entienda que las soluciones tienen que ser sociales. El principal problema del país es el hambre y la miseria de los colombianos, de ahí nacen los otros. “Los jóvenes están participando más en los delitos que se cometen en el país, porque hay más oferta laboral en la vida criminal que en la legalidad”.La juventud ha perdido el oriente en Colombia. Sus niveles de esperanza hacia el futuro no son los mejores, “el deterioro del mercado laboral continuará como consecuencia, entre otros factores, de la fuerte desaceleración de la economía nacional”. Políticas reales de empleo o estimulo al empleo por parte del gobierno no hay, han hábiles salidas públicas del presidente y algunos de sus ministros para aparentar preocupación por el problema que dejaron en manos de la empresa privada, a su voluntad y capricho sin nada que les presione.

El mandatario de los colombianos ha anunciado que nombrará varios centenares de policías más en ciudades como Cali y Medellín para acabar con la violencia. Los estudiosos de nuestra sociedad señalan que eso no solucionará el problema, no se ataca la raíz. Puede que logren capturar uno que otro delincuente, pero el problema continuará. Según un antropólogo forense, ex director de Medicina Legal, Máximo Alberto Duque, “los jóvenes encuentran hoy mayor oportunidad para delinquir que hace 50 años. En las Bandas Criminales de narcotráfico, paramilitares, guerrilla y delincuencia común, los colombianos localizan una opción para conseguir los recursos que en el mercado legal. Los jóvenes con baja escolaridad se ven obliga a vincularse, para sobrevivir, al crimen y adoptar el delito como una alternativa de vida. Ni siquiera las restricciones al porte de armas han funcionado para disminuir el ambiente de fechoría, porque los jóvenes están buscando otras alternativas en las que no necesiten armas que les pueden aumentar las penas al momento de ser capturados”.

El joven de hoy se ve bombardeado todos los días de noticias en donde el gobierno no habla sino de lamentaciones y promesas. “La tasa nacional de desempleo que en octubre subió al 11,5 por ciento, seguirá en aumento. El número de desocupados sobrepasó los dos millones 500 mil. La pérdida de trabajo de los jefes de hogar y la búsqueda de empleo sin lograrlo. El gobierno propone establecer un salario mínimo diferencial para trabajadores menores de 22 años (menos sueldo y seguridad). El desempleo en Colombia sigue imparable, hace un año la desocupación estaba en el 10,1 por ciento hoy pasa del 12%. El deterioro del mercado laboral es consecuencia de la profunda desaceleración de la economía y el deterioro de actividades como la industria y el comercio, que son intensivas en la generación de empleo. Actualmente entre formales e informales, están ocupados 19 millones 418 mil ciudadanos colombianos. Las cifras entregadas por el DANE solo revelan un porcentaje parcial del número real de desempleados que hay en el país”. No hay una sola frase falsa, todo es verdad. El gobierno de Uribe y los poderes económicos son insensatos e irresponsables frente a los verdaderos problemas del país.

El antropólogo forense indicó que el país se tiene que volcar con oportunidades para los jóvenes para darles la posibilidad de elegir y evitar que sigan ingresando cada vez más jóvenes al mundo del delito. Para que el joven abandone el crimen tiene que haber cantidad y calidad de nuevos puestos de trabajo que le permita escoger entre lo que se gana en el delito o se puede ganar en lo legal. Hay que comenzar por el salario mínimo, por el que el gobierno lucha todos los años sea incrementado lo más bajo posible. Si no hay diferencia positiva, indudablemente que si no entusiasmará ni estimulará los jóvenes para dejar el crimen, seguirán en él. En contraste con ese ambiente se crimen e inseguridad en la vida surgen las ganancias exorbitantes del poder económico como reto a los desocupados. Los bancos son un ejemplo. Con los mismos empleados y bajísimos salarios de años anteriores, hace monstruosas ganancias que ya no cuentan por millones sino billones. Eso gracias a la especulación monetaria que les permite el Estado. Es el desequilibrio social nacional, que genera el crimen, pero que no quiere modificar el gobierno de Uribe, por aquello de que son más importantes las ganancias monetarias que las sociales. Las oportunidades económicas en Colombia no son para los colombianos, la mayoría se las levan los capitales extranjeros que las giran al exterior y que no repercuten en la realidad nacional.

El crimen en el país no se acaba con más policías o soldados. El principal paso a dar es creando fuentes de trabajo, por millones, donde el joven pueda escoger y hallar como frenar la miseria económica en que vive. El desempleo que genera miseria es el origen de la criminalidad en el país. El desempleo lo crean los poderosos. No se puede gobernar para proteger solo para los fuertes económicamente porque surge el delito como fuente de trabajo y alternativa para salir de la miseria. Es una respuesta social obvia y natural. Colombia necesita un gobierno diferente al de Uribe, un mandatario que sea para proteger ricos y pobres por igual.

Niños mueren de hambre en Colombia

Sábado, Diciembre 5th, 2009

 

Los nativos Colombianos afrontarán una verdadera tragedia humanitaria. Se trata de un problema que cubre los cuatro puntos cardinales de la geografía colombiana y en donde sobresale el abandono del gobierno. La divulgación pagada por el Estado, a través de la televisión y la radio, contrasta en diferentes zonas del país con la verdad viviente de sus gentes. “Que en menos de tres meses hayan muerto 45 niños de hambre es una verdadera tragedia humanitaria”, afirman sectores que agremian a los nativos. Más de 100 niños indígenas han muerto de hambre este año, pero eso no es suficiente para que el presidente, Álvaro Uribe, cambie su actitud hacia los indígenas. En el Chocó la situación no es nueva, lleva casi una década. Nunca se asume con responsabilidad y siempre que hay un escándalo los responsables se escapan por las ramas. Los indígenas reclaman, entonces el  presidente ordena que envíen  unos médicos y unas bolsas de alimentos  por unas o dos semanas y luego de una campaña de propaganda, el gobierno, abandonan lo anunciado y vuelve la displicencia hacia los nativos.

 

 

Organizaciones sociales de carácter privado indican que solo en el departamento de Nariño, 5 mil niños afrontan las consecuencias de la desnutrición. Allí están consumiendo alimentos que no son aptos para su edad y productos industrializados que les produce el efecto contrario al que  requieren. El organismo (digestión), está acostumbrada ancestralmente a alimentos naturales y los preservativos son veneno. La situación más grave se reporta desde los departamentos del Guanina y Chocó. La voz de alarma lanzada esta semana indica que,”las cifras que tenemos de los niños muertos de hambre ya sobrepasaron el centenar, todo debido a la agudización de la guerra, a las fumigaciones, a los desplazamiento y al abandono institucional”. Desde hace cerca de un año se viene lanzando la alerta de de que, “en Colombia están en riesgo de extinción por lo menos 34 de los 102 pueblos indígenas”. Cuando hay afirmaciones como la de que “En Guanía, la situación está tocando fondo”, no se trata de una campaña contra el gobierno ni los tratados de libre comercio, es que la vida de los indígenas y otras personas es caótica y el desprecio por su suerte total. “Es imposible permanecer resignados recibiendo tanto maltrato”.

 

Si las organizaciones indígenas tapan su problema y se agachan para no molestar al presidente Álvaro Uribe y sus estrategias que buscan multiplicar el capital de 86 familias, (según el Banco Mundial allí se concentra el 80 por ciento  de la riqueza nacional), para seguir rumiando su dolor, tristeza y humillaciones solos, nunca habrá posibilidades de solución. “Mientras persista esta tragedia humanitaria”, otros pueblos y organizaciones políticas como el Congreso de los Estados Unidos o el Congreso Europeo, serán enterados minuciosamente. Se trata de un instinto natural de defensa. Nunca de ataque como pretende mostrarlo el presidente Álvaro Uribe para posar de víctima. 100 niños muertos de hambre en un solo año es una cifra que solo se ve en Colombia y en un gobierno como el de Uribe. Las autoridades indígenas reclaman, sin excusas ni dilaciones, la intervención urgente del Gobierno. No aceptan excusas ni justificaciones. Sus comunidades se mueren de hambre y no es justo que luego de miles de años de existencia vengan a encontrar su fin ahora. Cuando el presidente Uribe habla de que, “hay que darle continuidad a la política  gubernamentales para que el país alcance la prosperidad”, pone los pelos de punta. ¿Continuará la muerte de niños indígenas por desnutrición?

 

El constituyente idígena, Lorenzo Muelas, dijo a los medios de comunicación que el presidente Álvaro Uribe no se puede creer Superman. “No se puede modificar la carta política por el interés de una sola persona… El presidente Uribe ha sometido a la Constitución a por lo menos 28 cirugías y pretende hacerle otra para acomodarse él…”, sostuvo el líder indígena para rechazar dichas pretensiones. Estas declaraciones traducen muy a las claras que los indígenas no son partidarios de que Uribe siga en el poder. “Para lo único que Uribe piensa en los indígenas colombianos, es para ordenarles a sus ministros montar estrategias mediante las cuales se les pueda despojar de sus tierras, por las buenas o las malas, para montar en ellas proyectos industriales de alto rendimiento económico comercial como palma africana, caucho y coca. El rendimiento social no le importa y la prueba está en que este año van más de 100 niños indígenas muertos de hambre”, dice un escrito en Internet. Los niños indígenas mueren de hambre en Colombia y el presidente Álvaro Uribe sigue tan campante como si de verdad este fuera el paraíso terrenal. Lo más ridículo, aparentando ser la víctima de indios, negros, jornaleros, obreros, trabajadores, pobres y miserables en general.

 

Nota Importante: La Procuraduría aseguró en un documento entregado a la Corte Constitucional que, “No hay políticas especiales para minorías étnicas, que a la fecha son desconocidas en los diferentes programas proyectados por el gobierno y no se incluyen en el procedimiento del Subsidio Integral de Tierras (SIT…”